Acompañemos a María y a José en la espera de la llegada de su Hijo, Jesús.
Están buscando posada para que el Divino Niño nazca.
Que nuestro corazón sea esa posada que Jesús necesita para nacer, renovar nuestra vida y llenarla de luz y amor.
Vivamos este tiempo de espera con fe, esperanza y alegría, abriendo nuestro corazón a la venida de nuestro Salvador.